Destruyen restos coloniales de una de las primeras canalizaciones de San Felipe

Una canalización superficial de aguas que pasa por un costado de la alameda Yungay y que, según la agrupación MiPatrimonio, data de la época de la colonia en la ciudad de San Felipe, corre serio peligro de desaparecer con la remodelación de los tres bandejones del lado sur de dicha alameda.

Para la agrupación MiPatrimonio esta situación es solo una consecuencia de la falta de educación patrimonial que tenemos como ciudad

La historia, según registros de escritores como Julio Figueroa, comienza así: “El Superintendente Pedro Ignacio Urzúa i Ovalle, designó en diciembre de 1743 a Don Juan de Espinosa, para que realizara un censo de la Villa de San Felipe (…) que contaba con la repartición de 192 solares entre el río Aconcagua i el Estero de Quilpué (…) existiendo a 13 de diciembre de 1743, 50 familias viviendo entre los principales solares”.

Este texto es parte de los relatos de un escribano de la época en que se fundaba la Villa San Felipe (a partir de 1770 recién se creó el primer Cabildo o Municipio). La descripción continúa con el siguiente relato: “Según el capítulo de la instrucción he dividido en ciento noventa i dos solares (…) dejando dentro de los mismos el convento de la Merced, el colejio de la compañía de Jesús, la iglesia parroquial, las casas del Cabildo y la cárcel (…) Todos los solares tienen sus acequias i agua corriente sacada de una copiosa i abundante que sale del río, dándole a cada cuadra una en pos de otra de tal modo que cada solar cuenta con su corriente de agua en dirección de oriente a poniente (…) Del río se ha sacado un canal que llega a la cañada oriente i se a dividido en seis al avanzar pasando por tres calles (…) en total diez i siete acequias que bien provisto tienen de agua las casas habitadas (…) uno de los cuales baja desde la cañada para entregar corriente constante y limpia a los huertos de la compañía mercedaria”.

Se cree que dicha conducción de aguas se hizo acanalando el curso de las mismas con ramas y cañas atadas con juncos y revestidas con piedra y barro arcilloso. Ya para 1813 las autoridades ordenaron la construcción de un canal levemente más profundo y hay registros que indican que la canalización de al menos cuatro de esas acequias se hizo con ladrillo de barro cocido y pegadas con calicanto en baja resistencia, esto es Cal, arena y barro.

El “Atlas de población y geografía de la Provincia de Aconcagua” de 1863 entrega detalles de uno de esos brazos al señalar que, “corre por la sección poniente de la cañada una de las acequias que se trazó en ladrillo de barro cocido avanzando por tres cuadras hacia la de Chacabuco i desviándose por La Merced para abastecer el huerto que mantiene la congregación bajando hacia el poniente por la Merced i hasta llegar a tres cuadras pasado la plaza de la ciudad”.

Confección

El mortero con el que se alinearon y pegaron los ladrillos está compuesto fundamentalmente de tierra con una proporción variable de cal, desde su casi ausencia hasta una cantidad relativamente significativa que la endurece y lo asemeja al hormigón.

Esta última combinación, también llamada “calicanto” es la que se utilizó en los tramos más “bajos” y “cercanos a la plaza de la Independencia”, como se le conocía a la actual plaza de armas de San Felipe.

Pedro Muñoz, presidente de la agrupación MiPatrimonio, señaló que “es sorprendente como a media cuadra de la Sociedad de Historia y Arqueología de Aconcagua esté ocurriendo esto, sin que nadie lo notara. Este antiguo canal, cuya pobreza de elaboración permitió su permanencia hasta hoy ya que, de haber sido completamente de calicanto, lo más probable es que los terremotos y las crecidas hubiesen destruido su construcción. La elaboración con tapial, esa mezcla de bajas cantidades de cal, barro, arena y paja usada en los tiempos de la colonia, y que, por lo demás era “amasada” con golpes de palo y piedra, generaron la “flexibilidad” que hizo posible su “traslado” de algunos centímetros pero manteniendo la continuidad que observamos hoy”, señaló Muñoz.

Para Rolando Stevenson, candidato a la alcaldía por la ciudad y antiguo miembro de la Sociedad de Historia “esta es una clara demostración de que falta una política municipal que pueda alertar de la presencia de registros como éste. Es urgente paralizar al menos los trabajos de esta línea que va por sobre el antiguo canal, hasta que venga algún experto a verificar la antigüedad del mismo”.

Respecto a ese tema Pedro Muñoz aclaró que se pusieron “en contacto con María Eugenia Espiñeira, que es antropóloga del Concejo de Monumentos Nacionales para pedir su asesoría y, ver la forma de que venga un par de “curadores” que puedan aclarar las dudas sobre la data del sendero de aguas, que a nuestro juicio tiene al menos 200 años”.

“Como pueblo hemos perdido tantos íconos patrimoniales, es decir, estructuras que nos identificaban como ciudad, que nuestros hijos van perdiendo la noción de lo que realmente fue San Felipe. Pido ayuda a la comunidad entera para que se ponga de pie y defienda lo que es suyo. El progreso inteligente, no tiene porqué ser enemigo del pasado”, sentenció.

El alcalde Jaime Amar presentó a la prensa el estupendo proyecto de mejoramiento de los bandejones del lado sur de la alameda Yungay. Sin advertir o mencionar la existencia del canal.

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