Opinión: “Miente miente, que algo queda”

La frase es legendaria, y hace referencia  a un antiguo refrán que se utiliza para enseñar que por más que un hecho sea de tal o cual forma, decir tantas mentiras sobre el mismo termina por distorsionar la verdad.

Partamos por el origen del tema estacionamientos subterráneos en San Felipe.

Se partió diciendo que el proyecto era solo para poder concretar el mejoramiento del entorno del centro, mejorar baldosas y aceras. Luego se le agregó como fundamento el despeje del parque vehicular en el centro y al final se argumentó que todo esto se hace “para proteger el centro, que es el principal punto de identidad sanfelipeña”. De hecho tras la polémica de las fotos difundidas por las redes sociales y que muestran un sector de la plaza sin árboles y en su lugar esas horribles macetas de concreto tipo Mall abierto, el alcalde Jaime Amar salió al paso en al menos  cuatro medios de comunicación para defender su proyecto reiterando la clásica frase “yo tendría que ser el faraón de los imbéciles para pretender secar la plaza”.

En la otra vereda los detractores del proyecto, y candidatos también al sillón de alcalde, Patricio Freire y Oscar Marín, han publicado en la prensa no solo estas imágenes, sino también planos y argumentos que anuncian una “catástrofe medio ambiental” y “el caos de la plaza”.

¿Quién habla con la verdad?, a estas alturas (de la campaña electoral por el municipio) da lo mismo.

Lo importante en este punto es: con cuánto de esos argumentos se queda la gente, o si usted lo prefiere ¿Qué tan ilustrados están los sanfelipeños en este tema?

Amar había intentado no tirar la palabra “estacionamientos” a la parrilla, porque bien sabe él y sus asesores que no es un punto fuerte de su campaña, sino que muy por el contrario. Por eso es que le escucharemos decir repetidas veces que le “gustaría ver a los candidatos debatiendo de educación o salud municipal, temas en que el actual alcalde se maneja mucho mejor.

Pero “pisó el palito” y no solo él respondió, también lo hizo Claudio Díaz, su fiel escudero en este tema. Y en el intento por defender un proyecto que no cuenta con el favor mayoritario de la ciudad tuvo que ventilar otros detalles del mentado negocio.

“No habrá estudio de impacto ambiental, porque el proyecto no reúne los requisitos para pedirlo” fue la frase que me hizo recordar las palabras del propio Jaime Amar cuando recibió el dosier de firmas en la mesa del concejo municipal. En la ocasión, Amar instó a los detractores a impugnar el proyecto “en otras instancias, como por ejemplo en el estudio de impacto ambiental, que está pendiente”.

Otra cosa que salió a la luz, en boca del propio Díaz, es que la ciudad no recibirá ni un peso por lo menos de aquí a cinco o seis años, toda vez que de ejecutarse el proyecto, “los trabajos físicos comenzarán recién en el año 2014”, o sea, siéntese a esperar a que algún peso le llegue a la ciudad antes de las próximas elecciones municipales, donde sin duda se repetirán más o menos los mismos actores, con más o menos el mismo discurso. Y, mentiras más, mentiras menos, de lado y lado intentarán convencerlo que lo que cada uno dice es lo mejor, y no hay más verdad que la que le está escuchando a él.

Por otra parte los que rompen sus vestiduras por este “nefasto proyecto” –como les gusta llamarlo- no pueden abandonar su disco de disparar y disparar al proyecto, que a estas alturas le ha significado dar “contenido” a sus candidaturas. ¿Qué pasa si hoy el proyecto se cae? ¿abandonarían su postulación que tiene por objetivo ese interés?, yo al menos no creo. El bichito de tener poder se les metió bien adentro.

A ninguno de los candidatos les conviene cambiar de tema, y quizá Amar es el único que gana con no nombrarlo, el resto debe seguir dándole “como bombo en fiesta”.

Mientras tanto, si usted tiene auto, olvide que los dos pesos de vuelto que el funcionario jamás le dio van a parar a alguna fundación o para regar un arbolito, no señor, y que se jodan los 17 mil choferes que vieron incrementado el minuto de estacionamiento “por el bien de la ciudad”, por que las mentiras pueden quedar, pero el dinero no, ese se lo lleva quién se instaló por una buena cantidad de años en el corazón de la ciudad, y que por ahora no tiene porqué dejar un solo peso acá. Para eso le entregaron las garantías y la bandeja servida, “con el ojo avizor” del concejo municipal que está justamente para representarlo a usted y a mí de contratos “no beneficiosos”.

El que se metió en este lío, ya no tiene como salir de él. Debe salir del hoyo o morir en él con la bandera bien agarrada.

Así entonces, la “destrucción de la plaza” es claramente una falacia. “El interés de salvar el centro con este proyecto” también lo es. Pero tanto repetir el cuento, puede dar resultados positivos a quién intente meter en el cerebro sanfelipeño su propio discurso, al fin y al cabo, de tanto repetir una mentira, siempre algo queda.

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Pedro Munoz

Fue colaborador de El Mercurio y su Semanario El Correo. Editor de medios digitales deportivos y noticiosos en la IV y V región. Panelista de UCV televisión y asesor de los municipios de Zapallar y La Serena en imagen corporativa y de turismo. Actualmente trabaja en el programa de evaluación Docente, es Reportero Gráfico y asesor en planes de Mejoramiento Educativo en colegios de la zona.

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1 Comment on "Opinión: “Miente miente, que algo queda”"

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Marcelo Vergara
Guest

Oscar Marín es un legítimo y oportuno defensor de esta plaza y el patrimonio….perdonen pero Freire tengo dudas de sus principales motivaciones, no veo con buenos hojos que Dante Rodriguez y Sottolichio sean parte de su candidatura siendo los responsables de la aprobación de este proyecto….

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