Opinión: “Nadie más juega”

Como en las pichangas de barrio y la caricatura del gordo pesado que se lleva la pelota por ser el dueño del balón, así está procediendo don Jaime en San Felipe.

 Andar de cara larga es comprensible. Retar a los cercanos o pasearse malhumorado por los pasillos también. Colgar un letrero con un NO gigante en su puerta es predecible. Terminarle los permisos de quienes se sospecha no entregaron su apoyo también es algo probable, o a lo menos imaginado.

 Pero saltar de eso a negar el apoyo a un contendor que le ganó en buena lid, eso es a lo menos una rotería.

 Y si ahora le agregamos su pataleta disfrazada de “legalidad” de dejar clavado a todo el nuevo período alcaldicio con 15 directores que usted elige, entonces ahí se me hace que cruzó la línea de la picantería política.

 Dentro de los directores nombrados, se encuentra el actual director del DAEM local, ese que llegó con bombos y platillos y que aseguró a su arribo ser capaz de “terminar con la deuda municipal de educación en un año y medio”, además de mejorar las matriculas del alicaído sistema público de educación en San Felipe.

 Después de cuatro años la deuda en educación se triplicó, las matriculas bajaron de 12 mil a solo 7 mil, y este director se trenzó en disputa con el programa de integración escolar, se cruzó en el camino de los concejales y encabezó una de las administraciones más cuestionadas de los últimos años.

 A este director, que está a punto de terminar su concurso en la dirección del DAEM lo envía justamente a uno de los colegios donde más recursos se manejan y donde su actual director  fue uno de los pocos capaces de levantarle el dedo para mostrarle los puntos negros de su administración.

 Si esto no es una maldad estratégica, es una terrible mala coincidencia que solo trae más daño a un sistema que se cae a pedazos. Tal como la administración del actual alcalde.

 Ahora bien, si las encuestas y su propio resultado electoral están en lo correcto, usted don Jaime no leerá esta nota, y si alguien se la comenta solo lanzará maldiciones al cielo, porque la capacidad de autocritica no existe en su ejercicio como alcalde.

Lamento que este aterrizaje a la vida fuera del edificio consistorial hiciera sacar lo peor de su ejercicio político y también mi equilibrio entre un análisis imparcial y la somera exclamación de juicios de valor sobre la actitud de un hombre público.

Lo cierto es que aún me pregunto si dentro del propio municipio hay alguien capaz de hacerle entrar en razón, aunque sea al final de su partido. Lo digo intentando ver una salida decorosa, del que alguna vez fue un alcalde muy popular y bien votado.

Se acabó la sonrisa del «mire, piense, compare». Se apagó el sol del logo de campaña, y lo que es peor, se acabó la capacidad de autocrítica y la solidaridad con el que viene después de usted.

 Cómo es que como ciudad perdimos a un hombre de vocación pública desinteresada, y lo vimos transformarse en un ególamar, incapaz de retirarse en silencio y triunfante, para cambiarlo todo por la imagen de un cansado y obtuso candidato rechazado por la ciudadanía.

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Pedro Munoz

Fue colaborador de El Mercurio y su Semanario El Correo. Editor de medios digitales deportivos y noticiosos en la IV y V región. Panelista de UCV televisión y asesor de los municipios de Zapallar y La Serena en imagen corporativa y de turismo. Actualmente trabaja en el programa de evaluación Docente, es Reportero Gráfico y asesor en planes de Mejoramiento Educativo en colegios de la zona.