Ex alcalde Juan Fuentes a San Felipe: “Por favor, que no se olviden de mi”

Solo de vez en cuando un sanfelipeño se entera del estado de salud del querido Juan Fuentes, ex alcalde de San Felipe (1969 – 1976) y enciende las alarmas al resto de la comunidad. Pasó hace unos años y vuelve a pasar hoy, cuando la diabetes que le aqueja y un severo cuadro de artrosis lo mantiene casi postrado, rodeado solo del amor que sus hijas le entregan y del amor incondicional de sus perros que vigilan su pasar.

Ya tiene 81 años, y casi no sale de su casa. Del consultorio le visitan para sus controles y aunque muchos vecinos pasan a preguntar por él, muy pocos suben hasta el segundo piso de su casa en avenida Miraflores.

Una de sus hijas nos cuenta que con el problema a la rodilla se ha incrementado el nivel de gastos, y los casi 200 mil pesos que recibe por pensión se hacen poco para el que fuera uno de los más importantes alcaldes en la historia sentimental de la ciudad.

Antes de revisar cómo la ciudad puede devolverle la mano, les dejaremos un extracto de la última entrevista que dio a nuestro medio  hace ya dos años.

El pago de San Felipe a Juan Fuentes Gallardo

Es quizá el nombre más popular a la hora de votar por un alcalde histórico de la ciudad. Fue boxeador, payaso, maquinista de trenes, actor, telonero de circo, dirigente vecinal, político y uno de los mejores alcaldes de San Felipe.

Cuando uno habla de Juan Fuentes Gallardo, habla de un gran hombre, con real vocación de servicio público, como lo dijo una vez el historiador y jefe de obras municipales, don Benjamín Olivares “de aquellos políticos que honran la política y custodian la ciudad y su gente”. Fue reconocido por el Colegio de periodistas como “Mejor hombre Público de 1972” de la entonces Provincia de Aconcagua, consiguió que donaran dos colegios, levantó la escuela John Kennedy, lideró la construcción de la población Corvi, ideó el sistema de autoconstrucción en la zona y cortó cinta en la inauguración de 12 poblaciones en la ciudad.

Si aún le parece un perfil corriente podemos agregar que estudió en la antigua escuela N°4 y luego en la escuela Santa Juana de Arco siendo alumno de Emilia Corona Negrete, maestra fundadora de dicha casa de estudios, mientras estudiaba se escapó un día a Santiago, entró en la Moneda y habló con el mismísimo Presidente Gabriel González Videla, a quién le pidió trabajo en los ferrocarriles, donde comenzó a laborar como portaequipaje siendo aún un niño. Luego trabajó en la desaparecida fabrica Duncan Fox. De regreso en ferrocarriles cargaba colisas de pasto hasta literalmente “romperse la espalda”. No dudó en lanzarse a las vías para salvar a una dama que había caído antes del paso del tren, recibiendo una recompensa de la empresa ferroviaria. Cobró los boletos en el ramal San Felipe – Putaendo, fue regidor y uno de los pocos personajes locales a quienes un presidente de Chile haya servido de presentador.

Juan de Dios Fuentes Gallardo, conocido en la ciudad como “cacha de bastón”, sobrenombre heredado de su padre, nos recibe en su casa para hablar de la ciudad, su crecimiento y su historia como alcalde.

¿Le molesta ese sobrenombre?

“No, para nada porque me acuerdo de mi padre, a él le decían así, entonces ¿porqué me debería enojar?”

Háblenos de su pasado ferroviario, cuéntenos de su trabajo y los recuerdos que tiene de ese ambiente

“Lo más lindo que me ha tocado vivir. Yo era bodeguero y recorría todo este sector hasta Las Vegas y Putaendo por dentro. Arreglamos un galpón que había en la estación y ahí organizábamos funciones de circo, yo hacía de payaso, la gente se reía mucho. También teníamos veladas de box y yo varias veces me puse los guantes, había que hacer de todo para que la gente se riera, eran tiempos sanos, los niños éramos más inocentes, uno podía recorrer la ciudad entera a pie y todos nos conocíamos”, recuerda con nostalgia.

¿Qué le produce ver el recinto donde antes estaba la estación?

“Dan ganas de llorar. Toda la bulla de la gente, los coches victoria, el pito del tren… (se emociona y guarda silencio) no debía haber terminado así. Si parece que hubiera habido una guerra quedó todo botado. Ya no hay negocios, ya no queda nada. (otra vez pausa y medita un rato) Mire cuando salí concejal (1990) yo quería que se recuperara ese recinto, pero en la municipalidad querían todo lo contrario, querían romper la calle Riquelme para que saliera al estadio fiscal, al final no se hizo ni una de las dos cosas y ese es otro punto malo de la ciudad”.

¿Le gusta como se ha planificado la ciudad?

“Uta da pena, porque una cosa es que la ciudad crezca y otra muy distinta es que esté tan desordenada. A lo mejor era más fácil antes pero ahora está todo sucio, desordenado. Hasta da vergüenza ver algunas calles. La gente no respeta nada, los cabros rayan hasta las estatuas. Hay unas poblaciones re grandes y no tienen árboles, no hay plazas para los niños, nada. Mire lo principal aquí es los niños, yo cuando era chico siempre me acordé de la gente que nos daba cosas, regalos, juegos, una pelota, lo que sea, a los niños no se les olvida nunca, entonces estos pericos se gastan tanta plata en otras cosas y no hacen cosas mejores para los niños”.

Bueno y ¿es cierto que usted una vez dijo que iba a hacer “columpios para que se columpeen y resfalines para que se resfalineen”?

(Ríe de buena gana) “Siempre me gustaba molestar, porque la gente me hacía burla por mi habla, entonces yo inventaba frases como esa. Una vez un niño en una escuela me preguntó qué significaban las dos “F” que aparecen en el escudo de San Felipe y se me ocurrió responderle delante de uno de la Radio Aconcagua: significa “Fuan Fuentes”… siempre molestaba con eso”.

Usted arrasó en las urnas para las municipales de 1967

“Había que levantar la ciudad después del terremoto del 65’ y el Intendente nos ayudó a conseguir plata para empezar por arreglar la plaza, había que botar la Intendencia, el Teatro y el edificio municipal que estaba al lado del banco Español (mismo lugar que usa hoy Banco Falabella). Hablé con el presidente Frei Montalva y él vino a visitar la ciudad, lo convencimos y entregó los materiales para construir las poblaciones: Los Álamos, Manso Velasco, y 11 de Septiembre, yo creo que el trabajo ayudó a que la gente eligiera alguien del pueblo”.

Usted diseñó el programa de autoconstrucción y ya habían empezado a construir “La Santita”

“Es que fue muy lindo porque la gente hacía sus propias casas, yo le dije al Presidente “Usted consígame los materiales, que la gente en San Felipe es trabajadora, y si no pueden venir a levantar la ciudad, la levantamos nosotros mismos”. Y el Presidente mandó 12 carros de carga con materiales para casas y levantar 4 colegios: la 62 (Hoy José de San Martin), la escuela 21 (hoy Manso de Velasco), el Liceo de Niñas que había que cambiarlo de lugar, y la Manuel Rodríguez. Me acuerdo que la gente estaba feliz y en todos lados me invitaban a celebrar con ellos”.

¿Es cierto entonces que usted era amigo del Presidente Frei Montalva?

“Claro, si siempre venía para acá. Nosotros lo íbamos a buscar a la estación de trenes y lo sacábamos a recorrer la ciudad. Una vez me metí para hablar por los trabajadores y él me dijo que yo hablaba lindo, todos se rieron, pero Frei dijo que mientras uno hablaba con el corazón estaba todo bien, así que me llevó a Santiago a hablar en un acto oficial”.

Mientras hablamos con él y una de sus hijas profesora, algunos de sus perros se inquietan y comienzan a ladrar. En algún momento Juan Fuentes llegó a tener más de 20 perros y fue uno de los primeros miembros formales de la Sociedad Protectora de Animales en la ciudad. Aprovechamos la pausa para revisar los cientos de reconocimientos entregados a este hombre: ciudadano destacado, hijo ilustre, personaje del año, servidor público, mejor trabajador, mejor dirigente DC, vecino destacado, y un largo etc. que pasa incluso por un saludo escrito del mismísimo Juan Pablo II. De los muros cuelgan trabajos plásticos del extinto artista Carlos Ruiz Zaldivar con quien tuvo innumerables diferencias, pero asegura que al final del camino “nos convertimos en buenos amigos”. Aprovechamos de regalarle una copia del documental “El Sueño y las Ruinas” del creador sanfelipeño Carlos Lertora y que se basa en la caída del Palacio de la Hacienda de Quilpué, ícono de las pérdidas patrimoniales.

Nos queda la sensación de que si usted hubiese sido Alcalde en esa época, no hubiese permitido que demolieran el palacio

“No habría dejado que lo tocaran. Cuando se demolió nadie dijo nada, y ojo que estaba esta misma gente. Claudio Rodríguez, el mismo Jaime Amar que era dirigente de varios organismos de peso, no se opusieron, no dijeron nada. Nosotros habíamos recibido con tanta alegría el traspaso de la propiedad para el municipio. Yo hice funcionar allí los talleres femeninos. Llenamos de juguetes algunas piezas para regalársela a los niños para la pascua. Teníamos todo limpiecito, yo hice correr coches victoria desde el centro para que la gente fuera a visitar. Le pusimos agua a las piletas, y el que quería se bañaba. Hicimos el Festival de la Vendimia, eso nunca se debió terminar, la idea era mantenerlo, recuperarlo para la gente. Cuando uno ve lo que pasó con el palacio entiende esa tontera de los estacionamientos subterráneos”.

¿Usted no está de acuerdo?

“Cómo podría estar de acuerdo si van a entregar la plaza por más de 30 años. Es una cosa seria. Nosotros ya no vamos a estar aquí. ¿Porqué no dejan que la gente decida? Hay alguien que no está haciendo las cosas bien y eso hay que decirlo”.

¿Usted cree que la gente no apoya estas cosas?

“Mire, aquí la cuestión es clara, yo fui un obrero y andaba al tres y al cuatro con la plata, pero nunca podrán decir que yo me robé algo, la gente se da cuenta cuando se hacen las cosas con buena intención y este proyecto está metido a la fuerza. Eso no es bueno”.

La nostalgia invade el pequeño espacio que queda entre cuadros, recuerdos, radios antiguas y plantas. Un dibujo al pincel de la antigua pileta de la Plaza de Armas sirve para retomar el tema.

“Esa es la verdadera pileta de San Felipe –apunta Gallardo- esa nunca se debió cambiar. Esa fue una idea de Claudio Díaz y la gente no pudo opinar ni reclamar, la pusieron de un día para otro”.

Don Juan, ¿usted cree que la gente añora alcaldes más cercanos o funcionarios más abiertos a escuchar?

“¿Usted que cree?… si aquí el tema es de la gente, la ciudad es de la gente y uno tiene que preocuparse de encontrarles trabajo y mantener limpia la comuna. A eso me dediqué yo y por eso me felicitan todos en la calle. Me dicen: “pucha que lo echamos de menos Juanito”. Yo hablaba con la gente y ellos se daban cuenta que uno hacía las cosas con cariño y nada más”.

¿Cómo quiere que le recuerde la ciudad? Como alcalde, como obrero, como amigo…

“Como un obrero que llegó a ser algo. Yo de chico pasaba por la municipalidad y me quedaba mirando. Una vez entré al salón del alcalde y no había nadie. Me senté en el sillón y pensé: cuando yo sea grande voy a estar sentado acá de alcalde, y así fue. Entré con las manos peladas y cuando salí de la municipalidad salí con las manos de obrero honrado”. La entrevista completa la puedes leer aquí

Juan Fuentes Hoy

Este miércoles volvimos a su hogar, tal como lo hemos hecho otras veces. Notamos el deterioro en su salud, su última caída seria al hospital le dejó muy complicado para desplazarse.

De todos modos su buen ánimo lo conserva, aunque la nostalgia de los días pasados se profundiza en su mirada y su hablar.

“Solo pido que no se olviden de mi”, es el mensaje que lanza timido, y que por cierto avergüenza a cualquiera que sabe de su historia y la forma en que se entregó por la ciudad.

“Yo le digo a San Felipe que no se olviden de este obrero que cumplió un sueño: ser alcalde y darlo todo por la gente”, nos dice poco antes de retirarnos.

Podríamos detallar un listado de medicamentos y necesidades propias de una persona de 81 años, o de un diabético. Pero creemos que bastaría que el lector se tomara el tiempo de ir hasta su domicilio en calle Miraflores para extender su ayuda y solidaridad.

Por eso y en concreto, don Juan Fuentes Gallardo necesita dinero para costear su  tratamiento médico, y queremos como medio sumarnos a la campaña emprendida en conjunto a Radio 10 (95.1 fm) y a Diario El Trabajo para conseguir a este hombre público, un mejor pasar.

Quién desee ayudarle, puede hacerlo directamente a su cuenta Rut N° 2.051.313-6 Banco Estado, a nombre de Juan Fuentes Gallardo. Y si desea colocar en “Asunto”, perfectamente podría escribir: “Esta es una vuelta de mano a uno de los mejores alcaldes que tuvo San Felipe”, y creanos que no se equivocaría con tal descripción.

Juan Fuentes y una de sus hijas. El ex Alcalde pasa sus días en el segundo piso de su casa en Av. Miraflores de San Felipe



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