Héctor Orozco el día que mataron a Achú y Wegner: «Aquí no ha pasado nada»

Llegó acompañado de su asistente, con sus gafas colgando al cuello y su camisa Polo gastada. Se mantuvo siempre inquieto por la presencia de tanta prensa, y vez tras vez espetó: «no se olviden que fui director general de televisión, así es que yo conozco su trabajo muchachos», repetía a cada instante.

Héctor Orozco se mantuvo siempre a la defensiva con la prensa y ante el ministro señaló no recordar nada en cada pregunta que incluía los nombres de Rigoberto Achú y Absalón Wegner.

Así el otrora comandante del Regimiento Yungay en el año 1973, general en retiro Héctor Orozco, salió al paso de la prensa respondiendo con facilidad una de sus frases: “Cómo yo voy a andar ordenando que maten personas. Nadie tiene derecho a acusarme de nada”, así se plantaba ante las acusaciones por su participación en el asesinato de Absalón Wegner y Rigoberto Achú, cuando arribó a la calle 5 de Abril, por un costado de la cárcel de San Felipe, para participar de la diligencia de reconstitución de escena por este caso, que sustancia el ministro en visita Julio Miranda Lillo.

La diligencia se realizó con la participación de los cinco procesados por este caso, es decir, el general (R) Héctor Orozco, el doctor Raúl Navarro, el teniente Pedro Lovera y los funcionarios de Ejército Sergio Jara y Milton Núñez, así como de un testigo clave, quien vestía un traje de la PDI y su rostro cubierto, para evitar ser identificado, ya que entregó detalles al magistrado, acerca de la participación de todos y cada uno de los procesados, en la ejecución de los dos prisioneros políticos, hecho ocurrido la noche del 13 de diciembre de 1973.

Cerca de las 14.00 horas se inició la reconstitución de escena, ante la mirada atenta de gran cantidad de peritos de la PDI que grabaron, fotografiaron y captaron el audio de las intervenciones del juez Miranda Lillo, así como del testigo clave y de los procesados en la causa.

A varios metros de distancia en tanto, se encontraban militantes del Partido Comunista y del Partido Socialista, así como vecinos que conocieron del caso, quienes eran custodiados por personal policial encabezado por el comisario (s) de San Felipe, Capitán Alfredo Castillo.

La labor de la prensa, así como la concurrencia de familiares de los asesinados, tales como Carlos Aedo, no fue en ningún momento entorpecida por la gran cantidad de funcionarios policiales, por lo que fue posible ser testigos de la diligencia que se supone, permitirá determinar con mayor claridad, la participación y el grado de culpabilidad de estos cinco ex funcionarios de Ejército, en la muerte de Rigoberto Achú y Absalón Wegner.

«No soy Culpable»

A su arribo al lugar donde se realizó la diligencia y que corresponde precisamente al sitio donde se dio muerte a los presos políticos, el otrora comandante del Regimiento Yungay, general (r) Héctor Orozco, manifestó tajantemente que “puedo estar procesado, pero no estoy condenado, que es lo que vale. A cualquier persona la pueden procesar por algo, están en su derecho de acuerdo a las leyes de la República, pero a usted, mientras no lo condenen, nadie tiene derecho a acusarle de nada”.

Al ser consultado si tuvo participación en la muerte de Wegner y Achú, Orozco dijo que “cómo voy a andar matando personas o a andar ordenando que maten personas. Yo lamento mucho lo que pasó en nuestro país (…) eso fue una desgracia que sucedió para el país, para el país en que lamentablemente algunos nos vimos complicados, pero que no se me haga tonto el resto, porque también estuvieron implicados, ya sea apoyando, insinuando, corrigiendo cosas o no corrigiendo cosas, entonces somos muchos los que tenemos responsabilidad diferente”.

Al ser consultado por Rigoberto Achú y Absalón Wegner, el general (r) Héctor Orozco, aseveró que “no me acuerdo de ellos”.

Los diferentes actores de ese 13 de diciembre de 1973 fueron señalando diferentes versiones respecto del crimen. Un segmento de los procesados mantiene su versión respecto de las actuaciones de Orozco y Núñez.

El Abogado Querellante

En tanto, el abogado querellante y representante de la familia de Rigoberto Achú, Álvaro Pavez, manifestó su esperanza de que la diligencia ordenada por el ministro Miranda Lillo, permita esclarecer algunos puntos, a partir de testimonios consignados en la causa.

Reconoció en este sentido, que tras casi cuarenta años de ocurrido este crimen, “la memoria falla, hay testigos que han fallecido, responsables fallecidos”, no obstante manifestó que siempre se logrará la verdad y en ese sentido, valoró la investigación del ministro en visita, ya que según aseveró, “ha sido seria y acuciosa”.

“Esperamos que esta diligencia decretada por el magistrado, no deje dudas respecto de quienes son los responsables, de la hora en que ocurrieron los hechos, las circunstancias, ya que en este caso hay varias circunstancias agravantes”, señaló el abogado, quien recordó que los cinco implicados, están procesados por el delito de homicidio calificado, por lo que se espera que la pena base que se les aplique, sea de diez años de presidio.

Verdad y Justicia

En tanto, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira Matus, acudió a la diligencia, como una manera de expresar su solidaridad con los seres queridos de ambos prisioneros políticos alevosamente asesinados.

“Estamos muy preocupados por este caso, que se suma a las mil 200 causas, querellas que presentamos, a nivel nacional, porque eran mil 200 personas que fueron ejecutadas políticas, hombres y mujeres, respecto de quienes nunca se había presentado querellas. Por lo tanto, en el marco de la campaña Verdad y Justicia, presentamos  querellas, esperando que así como aquí ya se sigue investigación y se realiza una diligencia de reconstitución de escena, lo mismo ocurra para las otras causas”, señaló Alicia Lira.

Por su parte, Carlos Aedo Liendo, quien es hermano por parte de madre de Rigoberto Achú, manifestó estar conforme por el avance que ha tenido la investigación, mostrándose esperanzado de que prime la verdad y se haga justicia en este caso.

“La verdad es que más encima, estamos a cuarenta años de la muerte de Rigo y Absalón, el próximo 13 se cumplen los cuarenta años. Esperamos que haya justicia, que sean condenados todos aquellos que participaron no solamente en el homicidio de ellos, sino también de quienes los torturaron”, puntualizó.

Tras culminar la última diligencia con un ex gendarme, el Ministro Julio Miranda le dio la mano a Orozco y éste le repitió: «lamento no poder ayudarle», y la respuesta de Miranda no se hizo esperar, «No se preocupe… tendré que buscar ayuda por otros lados».

Orozco se retiró junto a su asistente y espetó en su marcha: «este es un show para la tele y estos pericos necesitan trabajar y vivir de esto… está bien… es su pega», para luego abordar su automóvil y retirarse del lugar.

Pulsa para ver la página de mis amigos Pulsa para ver mi novia Pulsa para conocer a mi Familia Pulsa para conocer mi trabajo Mapa de imágenes. Pulsa en cada una de los círculos.