Duro golpe a la Iglesia en Aconcagua: El Obispo y dos sacerdotes investigados por abuso sexual

El sitio de investigaciones periodisticas CIPER Chile develó lo que al interior de la iglesia Católica era un secreto a voces. El Obispo de Aconcagua, Cristián Contreras Molina era investigado por presunto abuso sexual contra a lo menos dos personas y hasta un sacerdote.

Según consigna el sitio ciperchile.cl, la mañana del pasado domingo 5 de enero un hecho inusual digitado directamente desde el Vaticano rompió la rutina del nuncio apostólico en Santiago. El arzobispo Ivo Scapolo debió recibir en su residencia oficial, ubicada en calle Sotero Sanz Nº 200 (Providencia), a dos sacerdotes mexicanos enviados por Roma: César García y Daniel Jiménez. Su misión era confidencial. Ambos religiosos, de la diócesis de Guadalajara, son jueces eclesiales y fueron enviados a Chile por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). Según confirmaron a CIPER en el Arzobispado de Santiago, es la primera vez que esa importante instancia vaticana envía a Chile una misión que debe investigar en terreno los abusos sexuales cometidos por sacerdotes.

Los recién llegados, sacerdotes canonistas, uno en calidad de instructor y el segundo como notario, traían la misión de interrogar a víctimas y victimarios de algunas de las más importantes investigaciones por abuso sexual que actualmente se desarrollan al interior del clero chileno. Entre los acusados hay al menos dos obispos y dos superiores de órdenes religiosas de la Iglesia Católica -mercedarios y jesuitas-, además de una docena de sacerdotes cuyos nombres permanecen en estricta reserva.

SoyAconcagua.cl pudo confirmar que los sacerdotes García y Jiménez enviados por el Vaticano investigaban en la Diócesis a dos sacerdotes, además del obispo de San Felipe, Cristián Contreras Molina (mercedario).

En las dos investigaciones mencionadas los sacerdotes fueron convocados a declarar por llamados telefónicos hechos desde la Nunciatura en Santiago -donde se hospedaron los dos canonistas mexicanos-, sin que se les informara el objeto de la cita. Una vez que llegaban a la Nunciatura, se les mostraba un documento en latín que lleva la firma del secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo jesuita Luis Ladaria.

Los dos canonistas mexicanos no sólo interrogaron a sacerdotes, también entrevistaron a ex religiosos y a personas que habrían sido testigos de abusos. Para ello los sacerdotes se desplazaron a la zona la segunda semana de enero donde se entrevistaron con a lo menos 8 personas, incluidos dos sacerdotes. El detalle de dichas indagaciones también se mantienen en reserva absoluta, aunque una de las investigaciones se habría desarrollado en torno a la conducta de abuso homosexual de un párroco en ejercicio que ya habría sido denunciado sin resultados al propio Obispo en el año 2011.

El sacerdote César Guadalupe García, instructor de la investigación, era quién realizaba las preguntas mientras que el segundo sacerdote, Daniel Jiménez, iba escribiendo las respuestas en un computador conectado a una impresora. Una vez terminada la declaración, se imprimía y se hacía firmar por el testigo en todas sus páginas. La última llevaba una foto tomada al RUT del declarante. Los sacerdotes que testimoniaron debieron prestar juramento ante la Biblia de no repetir nada de lo que allí se habló.

Respecto de las acusaciones de abuso sexual que afectan al obispo de San Felipe, Cristian Contreras, las primeras denuncias fueron entregadas en el Arzobispado de Santiago por dos sacerdotes de la misma diócesis del obispo Contreras: el canciller del Obispado de San Felipe, Ricardo Cortés, y el párroco de Catapilco, Pedro Vera.

Denuncia y “boleta” pendiente

Por un camino paralelo emergió una nueva denuncia de abuso sexual en contra del obispo Contreras, pero esta vez sería el propio nuncio quien la recibiría. El 8 de agosto de 2013, Ivo Scapolo recibió el testimonio de un sacerdote que declaró bajo juramento haber sido testigo presencial de las tocaciones impropias que el obispo Contreras le hiciera en sus genitales, “por encima de la ropa”, a un menor de edad (Ver carta). El sacerdote afirmó también haber recibido él mismo una proposición sexual por parte del obispo.

Se trataría del ex párroco de Santa María Juan Carlos Orellana, que fue acusado de estupro cometido contra la menor, acólita en esa fecha y de 17 años, Z.G.S., cuando se desempeñaba como párroco en la comuna de Santa María entre los años 2006 y 2007.

Finalmente el sacerdote fue absuelto por la Corte de Apelaciones, ya que en la revisión de los antecedentes se demostró que las relaciones fueron consentidas y no forzadas.

Parte de la denuncia señala que “Monseñor Cristián Enrique Contreras Molina (…) toqueteaba por debajo de la mesa a un menor de unos 15 o 16 años” en presencia de otras personas de la iglesia. Dichas tocaciones las hacía sin realizar expresión alguna en su rostro “como si se tratara de algo completamente normal”.

En el escrito protocolizado ante notario, el denunciante señala “Fui además testigo que, ante situaciones de alta vulnerabilidad, el Obispo Contreras Molina utilizaba su investidura episcopal para manipular a diferentes personas con el fin que satisfaciesen  sus deseos homosexuales”.

El denunciante señala además que algunos párrocos de la diocesis sentían “pavor” de saber que el Obispo visitaría la parroquia, ya que “debían estar con él en todo momento para controlar que no le hiciese nada, a ningún joven varón de sus parroquias”

Esta vez las denuncias que afectan al obispo de San Felipe siguieron un camino distinto al ya conocido: la Congregación para la Doctrina de la Fe no le pidió ni al nuncio ni al arzobispo Ezzati que apoyaran la investigación, optando por un cardenal extranjero para ello. El elegido fue el cardenal mexicano José Francisco Robles, actual arzobispo de Guadalajara, quien instruyó a dos sacerdotes de su confianza para realizar la misión en terreno. Así fue cómo llegaron a Chile el 5 de enero los dos canonistas mexicanos quienes fueron directamente desde el aeropuerto a la residencia de la Nunciatura. Más de veinte días les tomó su sigilosa tarea.

Una señal de los tiempos que se viven en la Iglesia Católica emergió este miércoles desde Naciones Unidas, al conocerse el resultado de una investigación de seis años llevada a cabo por el Comité de Protección de los Derechos de los Niños de la ONU (CRC, por su siglas en inglés), en la que se concluye que el Vaticano ha violado la Convención de los Derechos del Niño, al adoptar “políticas y prácticas que llevaron a la continuación de abusos de menores y a la impunidad de los responsables”.

“Con un código de silencio que castigaba con la excomunión si se rompía, los casos de abusos sexuales nunca fueron reportados a las autoridades de los países donde ocurrieron. Al contrario, el comité encontró casos de felicitación a sacerdotes que se negaron a denunciar a sus abusadores, como lo muestra la carta del cardenal Castrillón Hoyos (de Colombia, quien fue prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero entre 1998 y 2006) al obispo Pierre Pican (de Bayeux-Lysieux, Francia) en 2001”, indica el informe.

Adaptación del sitio CiperChile.cl e investigación especial.

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