El primer Monumento Nacional de Salvador Allende que grita el abandono en Aconcagua

“Una llamada del presidente”, le dijo un colaborador a Nelson Ávila que, siendo Intendente de Aconcagua, era avisado por el propio mandatario de que la iglesia y convento de Curimón eran declarados Monumento Nacional.  “Tenemos listo el documento intendente, y quiero que le quede claro: es el primero del país, tal como me comprometí… allí se inició la revolución campesina con el bravío General Bueras, gallardo huaso de Aconcagua y cuya memoria debemos proteger”.

Con esas palabras el primer mandatario anunciaba la promulgación del decreto  Nº 1749 que declaraba el primer Monumento Histórico de San Felipe, y del país en su mandato. La idea rondaba en la cabeza del dirigente socialista cuando aún no era presidente y lo visitó por primera vez siendo Ministro de Salud del Aconcagüíno presidente Aguirre Cerda.

Hoy, la estructura requiere una urgente restauración tras el terremoto del 27 de febrero de 2010 y que obligó su cierre. Han sido cuatro años con el evidente peligro de que, ante un nuevo movimiento telúrico de proporciones, la iglesia caiga.

Se han anunciado estudios para restaurarlo. La comunidad se organizó y pretendió darle una mano urgente, pero la misma ley que lo protege se ha vuelto un obstáculo para la intención de quienes quieren ayudar, y el proceso de restauración es más caro y lento, aunque dineros han habido, pero las autoridades han optado por otros lugares, como la iglesia Buen Pastor de la misma ciudad a  la que se destinó la cifra de 2.300 millones, lo que, según muchos, fue una errada decisión que desplazó la urgencia de restaurar este escenário histórico para el país, donde descansaron las tropas liberadoras  de San Martín y O’Higgins, y donde se planeó el asalto final del 12 de febrero en Chacabuco.

Hoy, a 43 años de su declaratoria de Monumento Histórico, los vecinos de Curimón y Aconcagua siguen esperando que al lugar se le restaure no solo el adobe dañado, sino también su memoria.

Así lucía el interior de la iglesia antes del terremoto del 27F. Cuatro años después el lugar está cerrado y a la espera de que se financie su restauración y apertura al público.

Un poco de Historia

El convento y la iglesia de San Francisco de Curimón se construyó en el siglo XVIII y la capilla fue declarada Monumento Nacional de Chile, en la categoría de Monumento Histórico, mediante el Decreto Supremo n.º 1749 del 26 de julio de 1971 y firmado además por el Ministro de Educación de la época Mario Astorga Gutiérrez, de raíces aconcagüínas.

Los franciscanos llegaron a Chile a fines del siglo XVII con el motivo de evangelizar a los indígenas de la zona. La construcción de su convento comenzó e 1713 y terminó casi seis años después. El convento se levantó bajo la advocación de Santa Rosa de Viterbo. En ese entonces Curimón era un pequeño tambo —parte de la red vial incaica— y lugar de paso de sacerdotes haciaMendoza. En 1724 se agregó un segundo claustro, tres años antes de su inauguración. El terremoto de 1730 derrumbó al convento en su totalidad, por lo que fue reconstruido en 1733. A partir de ese momento la construcción fue objeto de varias reparaciones, ampliaciones y modificaciones a lo largo del tiempo.

La iglesia fue erigida como Parroquia de San Felipe en 1927. En 1928, un incendio destruyo el valioso archivo histórico y parte de la biblioteca del monumento. El convento resistió los efectos de los sismos de 1751 y 1822. Sin embargo, el terremoto de 1965 derrumbó la mayor parte de la iglesia y causó gran deterioro en la infraestructura de la construcción. Fue restaurado gracias al aporte filantrópico de Paul Frings y su esposa Elizabeth Wichs. A partir de ese momento el convento se convierte en un museo histórico colonial, cuya inauguración se realizó en 1968. El museo alberga invaluables documentos histórico-religiosos de la época. Sin embargo su poca difusión o promoción lleva a que lo visiten menos de treinta personas al mes.

En los alrededores del convento se llevaron a cabo varios hechos relevantes en la historia de Chile. El 4 de agosto de 1720, José Antonio Manso de Velasco firmó el acta de fundación de la ciudad de San Felipe. Además, en 1817, sus claustros alojaron al ejército liberador de Los Andes poco antes de su enfrentamiento con las tropas realistas en la batalla de Chacabuco.

La iglesia es una construcción colonial de sola nave, con una superficie de 48 metros de largo y 8,6 de ancho. Los muros son de adobe y tienen entre 1 y 1,2 metros de espesor. Posee un pórtico de madera de roble, en el cual cuatro columnas sostienen tres arcos de medio punto. Sobre el pórtico de eleva una torre de dos cuerpos. Ambos elementos se construyeron a fines del siglo XIX. La techumbre esta hecha de tejas al estilo español, armadas mediante la técnica de par y nudillo. Los claustros están dispuestos a los costados de la iglesia, y al igual que ella, poseen muros de adobe de 0,6 metros de espesor.

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