Solo un 24% de las llamadas de emergencias realizadas al nivel 133 son respondidas al primer intento

Un sondeo realizado por SoyAconcagua.cl entre las familias víctimas de delitos en las provincias de San Felipe y Los Andes reveló que, muchas veces las víctimas deben delegar los fallidos intentos a terceros, para ocuparse incluso de intentar detener a los delincuentes.

Una mujer de la tercera edad le recrimina al entonces Suboficial Burgos, encargado de relacionar a Carabineros y la comunidad, que intentaron por más de «20 minutos agarrar al ladrón para que no se arrancara», mientras este se encontraba colgando de un forado del techo por el que resbaló cuando huía de un robo en una casa contigua.

El hecho ocurrido en 2012 fue de amplio conocimiento de los vecinos de la Villa Los Álamos en San Felipe, y ocurrió cuando dos sujetos huían por los techos de algunas casas de dicha población. Cuando uno de los delincuentes dio un paso en falso, rompió los pizarreños y quedó literalmente colgando justo sobre el dormitorio de las mujeres mayores que a esa hora intentaban conciliar el sueño.

Mientras una de las mujeres intentaba comunicarse con el nivel 133 de Carabineros, la otra sostenía los pies del delincuente para que no se escapara. «Mi hermana lo agarró bien fuerte y yo llamaba y llamaba a los Carabineros, hasta que me contestaron. Dejé el teléfono y le ayudé (a su hermana) a mantenerlo ahí hasta que llegaran para que se lo llevaran preso, pero se nos acabó la fuerza y el tipo se arrancó nomás por la casa de un vecino. Al rato llegaron dos motoristas, pero no los pudieron encontrar por los alrededores».

Como este hay cientos de casos de emergencias reales que no son respondidos a tiempo por el colapso de las líneas telefónicas o por no existir personal suficiente para dar respuesta oportuna a una llamada.

(Sobre un universo de 560 casos ocurridos entre octubre de 2013 y septiembre de 2014)

Dichas estadísticas se acrecientan por no existir el ejercicio ciudadano de denunciar ese hecho puntual a Carabineros, muchas veces por desconocimiento de las víctimas.

Hace muy pocos días un vecino del sector «El Carmen» de la comuna de San Felipe, declaró a SoyAconcagua.cl que intentó «llamar por lo menos cinco veces antes de que me contestaran en Carabineros», porque una vecina vio salir a unos ladrones de su casa, mientras él y su familia se encontraba de visita donde unos familiares.

Como estos los casos se repiten y las experiencias traumáticas de ser víctimas de un delito se acumulan con la desesperación de no tener respuesta inmediata en uno de los servicios más masivamente difundidos en la población chilena, como lo es el Nivel 133 de Carabineros.

Las estadísticas son evidentes: Solo en la Prefectura de Aconcagua se reciben más de 14 mil llamadas anuales por diferentes motivos a dicho número, y se estima que por cada llamada exitosa, unas cuatro se quedan sin ser atendidas.

Por lo mismo resulta de mucho valor conocer de las propias víctimas cómo fue su intento por obtener ayuda al teléfono cuando sufrieron una emergencia derivada de un delito. Nuestro medio indagó 560 casos de víctimas de hechos delictuales ocurridos entre octubre de 2013 y septiembre de 2014 en las comunas de Los Andes, Calle Larga, Santa María, San Felipe, Catemu y Llay Llay.

La muestra indicó que solo 134 de los llamados tuvo éxito al primer intento, lo que representa un 24%, versus los 250 llamados (45%) que jamás fueron atendidos por la Central de Comunicaciones de Carabineros (CENCO).

En el mismo sentido, en 168 casos (31%) las denuncias lograron registrarse en dicha central después de varios intentos fallidos.

Razones de las fallas

Entendiendo que para una víctima puede resultar incluso vital la respuesta oportuna de Carabineros ante una real emergencia, preguntamos al Departamento de Carabineros de Chile cuáles son las razones para tener un sistema con tan amplio margen de fracaso, cuando evaluamos los resultados concretos de respuesta.

Lo primero que señalan en la institución es que «el nivel 133 es uno de los más eficientes en Latinoamérica», y que si bien es cierto que los resultados siempre son mejorables, van de la mano de «la conciencia ciudadana», toda vez que en el país existe uno de los índices más altos del mundo en «llamadas inoficiosas que bordean el 80% del total de llamadas ingresadas a CENCO».

Así, las famosas «pitanzas» son a juicio de la policía uniformada el gran responsable de que el sistema colapse. A lo anterior se agrega la saturación por falsos avisos de robo generados por las empresas de seguridad, cosa que recién se fue corrigiendo a partir del mes de abril de este año cuando, mediante una resolución judicial se logró que las «empresas que ofrecen servicios de seguridad incrementen su inversión para denunciar un posible robo cuando tienen pruebas concretas de que se está cometiendo un ilícito». En la práctica dicha corrección hizo descender en un 25,48% el total de llamadas recibidas, y con evidentes signos de seguir reduciéndose.

Otro factor no menor es la escasez de personal, ya que la implementación tecnológica en todo Chile podría permitir el doble de ingresos de llamadas si existiera el personal suficiente. En la actualidad Carabineros recibe en el país cerca de 60 mil llamadas por día durante el mes de noviembre y alrededor de la mitad de dichas llamadas pueden ser atendidas apropiadamente, el resto es abandonado por el solicitante que muchas veces se percata o es advertido por Carabineros de que su llamada no corresponde a una emergencia, lo que produce un desgaste del sistema.

En rigor, y según las estadísticas que maneja Carabineros, en la zona de Aconcagua solo un 16% del total de llamadas recibidas por la institución al nivel 133 corresponden a reales casos de emergencia, y un 75% a llamadas inoficiosas, apenas levemente superior al promedio nacional que indica un 78% de «pitanzas».

Ahora bien, una llamada correctamente ingresada no siempre es garantía de respuesta de Carabineros, y bien lo saben algunas víctimas que han tenido que «atenderse solos», tras un robo, asalto u otra emergencia. De ello dan fe historias como las de Tamara Lepe, la joven asesinada por su pololo una tarde de verano en San Felipe, a pesar de haber llamado y sido atendida apropiadamente al teléfono, su caso no fue socorrido porque el personal se encontraba «en otros procedimientos», lo que generó una investigación jamás revelada por Carabineros de Aconcagua.

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