Opinión: «¿Es la Ficha de Protección Social la Credencial de los Pobres?»

FICHA DE PROTECCIÓN SOCIAL FAMILIA SOLIDARIDADPor Patricia Boffa Casas
Cuando hablamos de focalización, hacemos referencia a cómo el Estado reacciona ante las invocaciones de apoyo de la población, ante situaciones emergentes, permanentes o eventuales de pobreza y vulnerabilidad. Hoy la Ficha de Protección Social (FPS) es parte de un sistema y enfoque de focalización individual/familiar, que surge y se consolida históricamente, en un contexto de crisis económica, al comienzo de los años 80, para la entrega de subsidios monetarios y otras ayudas de emergencia.

En términos técnicos, la estrategia seguida por Chile avanza desde sistemas de comprobación simple a sustitutiva de la información autorreportada por las personas (encuestaje).

Estas alternativas técnicas, exigen la “demostración de pobreza o miseria” por parte de quienes solicitan apoyo del Estado. Implica un modo de conversación ensayado por 30 años entre el Estado y las personas afectadas, que ha generado (acumulativamente) efectos subjetivos muy negativos. Por un lado, la relación de las personas con el Estado ha generado desde sentimientos de frustración, inseguridad, invisibilización, hasta impotencia, persecución y desafiliación. Asimismo, ha obrado en una dirección contraria a la promoción social, toda vez que este ejercicio ha implicado para las personas en vulnerabilidad sentimientos de devaluación social y autoimágenes empobrecidas de sí mismos.PATRICIA BOFFA CASAS GOBERNADORA DE SAN FELIPE

Según los estudios de Voces de la Pobreza y Umbrales Sociales, para los destinatarios, el concepto de pobreza y vulnerabilidad que la FPS encierra no sería capaz de capturar dimensiones dinámicas, subjetivas y emergentes que condicionan la experiencia de la pobreza. Asimismo, todo progreso obtenido por las familias representa un aumento de puntajes y pérdida de apoyos, en circunstancias que no es muy claro que su nueva (y mejor) situación los deje en condiciones de enfrentar sus proyectos y necesidades de manera autónoma.

El fichaje ha poblado casi todos los intersticios de la política social, siendo solicitado para los más impresionantes temas como: la exención de los costas de la Defensoría Penal Pública, acceso al Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles, recibir ayudas médicas o, inclusive, para enfrentar no sólo carencias sino también desafíos, como el desarrollo de emprendimientos Fosis o Indap, o postular a beneficios económicos para cursar educación superior, etc. Son más de 100 los programas que hemos detectado que usan este sistema sin existir claridad de que aquello guarde relación con sus objetivos, en especial, frente a programas que actúan sobre una determinada comunidad en su conjunto y no sólo con familias o individuos.

La Ficha ha sido usada tan extensiva y excesivamente, que hoy empieza a ser utilizada también por el sector privado, como referente para desarrollar acciones de bienestar.

De esta manera, podemos afirmar que estamos enfrentados a una enorme ampliación de los efectos subjetivos y objetivos (negativos) del encuestaje. Además, al ser un método de focalización familiar/individual, provoca perjuicios en el capital social de las comunidades, en razón que genera sentimientos de desconfianza y competencia entre los propios vecinos, en especial cuando obtienen  puntajes diametralmente diferentes y unos quedan dentro y otros fuera de ciertas políticas e intervenciones, pese a que viven realidades socio – residenciales y culturales muy similares. Esta segmentación es absurda, innecesaria y perjudicial para superar pobreza.

La demostración de miseria encierra un profundo acto de indignidad, toda vez que se abusa de su uso como única puerta de entrada para obtener accesos y apoyos. Como el instrumento no se adapta a sus necesidades y desafíos cambiantes, sinérgicos de las personas, éstas se ven obligadas a adaptar su realidad a lo que este instrumento es capaz de detectar. Esto llega al extremo que la ficha no cuenta entre sus preguntas «para qué se está solicitando su aplicación», lo que pone en evidencia el bajo interés que esta información tiene para el sistema, pese a ser de enorme importancia para construir o definir la estrategia de apoyo.

Asimismo, deben ser implementados sistemas de diálogo con los afectados, basados en cuestionarios que lejos de exigir demostrar miseria, logren visibilizar, valorar y movilizar los propios recursos que las personas y comunidades han acumulado. Para ello, debemos modificar el sistema de apoyos al que se accede, poniendo al centro de los esquemas de apoyo estatal cuestiones de orden promocional y complementar con cuestiones asistenciales. También es clave que evolucionemos a esquemas de trabajo colectivo, donde el Estado favorezca la entrega de apoyos a comunidades como un todo, donde existen familias e individuos.

 Este tipo de acción debe estar disponible no sólo para la extrema pobreza, también deben ser incorporadas aquellas familias y comunidades en pobreza no extrema y sectores medio-bajos. En efecto, actuar sobre los problemas de la clase media no es contradictorio con la superación de la pobreza, por el contrario, es fundamental para completar el proceso de resolución del problema. Lo anterior, en especial, si se toma en cuenta que amplios sectores de la mal denominada clase media, viven o forman parte del fenómeno de la pobreza transitoria, que han revelado los propios estudios que ha hecho el Estado a través del Ministerio de Desarrollo Social.

Y por último no menos importante la Ficha de Protección Social es un Instrumento de Uso Público, cualquier manipulación de esta es penada por Lay, por lo tanto si UD es conocedor de alguna manipulación debe hacer las denuncias donde corresponden.

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