“Machismo: una aberración social normalizada”

machismoPor Flavia Vera
En los inicios de la humanidad, existía un profundo respeto por las mujeres, pues eran quienes gobernaban. Sin embargo, la filosofía del siglo XVIII, impuso la opinión de que en el origen de la sociedad la mujer fue “Esclava del Hombre”

Esta idea obtuvo mayor fuerza en cuanto las condiciones económicas de la humanidad comenzaron a alejarse del comunismo primitivo y las relaciones entre el hombre y la mujer comenzaron a cambiar. Las nuevas tecnologías y las formas de adquirir bienes cambió y con ello también lo hicieron las relaciones entre hombres y mujeres. ¿La razón? Muy simple; La mujer tenía un rol tan importante que la línea de herencia se trazaba únicamente partiendo de la mujer. Pero los cambios en la economía afectaron dicha situación

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Flavia Vera, Comunicadora Social y estudiante de Psicología

Cuanto más aumentaban las riquezas, más importante se hacía la posición del hombre en la familia en desmedro de la mujer, y a partir de esto, el hombre se aventajaba en cuanto al orden de herencia establecido. Aquél usufructo no sería posible si la filiación por derecho materno permanecía vigente. Ésta debía ser abolida y lo fue, reemplazándose por la filiación masculina y el derecho hereditario.

Ésta fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuño también las riendas de la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción.

Lo anterior son textos parafraseados de la obra “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” de K. Marx y F. Engels, en el que se ejemplifica que el origen del machismo y su perpetuación no es un asunto estrictamente cultural. Está enmarcado en procesos políticos y también económicos.

El machismo es una expresión derivada de la palabra macho, se define en el Diccionario de la lengua española de la RAE como la “actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres”

El machismo es una ideología que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la cultura, tradición, folclore o contexto. Para referirse a tal negación del sujeto, existen distintas variantes que dependen del ámbito que se refiera, algunos son familiares, sexuales, económicas, legislativas, intelectuales, anatómicas, lingüísticas, históricas, culturales, académicas, etc.

Algunos movimientos feministas lo definen como “el conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas llevadas a cabo en pro del mantenimiento de órdenes sociales en que las mujeres son sometidas o discriminadas”. Esta conducta permea distintos niveles de la sociedad desde la niñez temprana hasta la adultez con iniciaciones de fraternidades y otras presiones de los llamados grupos.

A diario, los medios de comunicación y en especial la televisión, nos incentiva a comprar o consumir diversos productos o servicios utilizando para ello a una figura femenina. Desde neumáticos, cervezas, o artículos para la construcción, que exponen a la mujer como un objeto sexual, el cual funciona como “gancho comercial” para la promoción de éstos, hasta artículos de limpieza, que son presentados como productos de consumos exclusivo para la mujer. Éstos son sólo una muestra de cómo la publicidad naturaliza el machismo, en primera instancia cosificando a la mujer yen segundo lugar arraigando los roles sociales femeninos a los cuales se ha estigmatizado al género.

El machismo está presente desde la infancia en un continuo en nuestras vidas, no sólo en las relaciones familiares, sino en todos los espacios que transitamos. Muchas veces cuesta identificarlo, ya que ha estado por siglos naturalizado en la sociedad y en la cultura y lo que es peor aún, está presente en aspectos tan triviales, que en ocasiones, ni siquiera lo notamos.

Para nadie es un secreto que la sociedad chilena –como muchas, y en especial en latinoamérica- es machista. Desde la infancia nos inculcan roles sociales: juegos de niños y juegos de niñas; actividades de niños y actividades de niñas; colores de niñas y niños, etcétera. Estos prejuicios han sido –y siguen siendo auspiciados desde lo matriarcal, siempre servil al sistema patriarcal, y que a la larga, permite que este esquema se mantenga naturalizado en nuestra sociedad.

La naturalización comprende considerar o aceptar como normales conductas que no lo son y en consecuencia, justificarlas. El machismo es la expresión de un orden social, y por tanto de las relaciones de convivencia que se asientan en la dominación masculina. Es tan antiguo el poder que ejercen los hombres sobre las mujeres, se ha “naturalizado” en nuestra cultura, y parece que siempre hubiera sido así, así lo aprendemos, lo internalizamos, lo recreamos y peor aún, lo seguimos enseñando.

Los medios de comunicación en general, programas de televisión, publicidad, estereotipos de ventas, han ayudado a perpetuar el machismo en nuestra sociedad, relegando a la mujer a la categoría de objeto que se utiliza para promocionar algún producto, estigmatizarla a roles sociales naturalizados como femeninos (como el de “dueña de casa”) y en definitiva, fomentar la inequidad y por consecuencia a laviolencia de género.

Pese a lo obvio que esto es, hay ocasiones en las cuales se hace tan sutilmente, que el mensaje machista puede incluso pasar desapercibido, o catalogarse como un “error” o simplemente se asuma como algo “normal”.

Sumado a lo anterior y aún más preocupante es que la televisión sea hoy un objeto de culto para las nuevas generaciones siendo cada vez, niños más pequeños los que sin supervisión de un adulto, se ven directamente expuestos a estos mensajes cargados de estereotipos que perpetúan el machismo.

En la actualidad, el machismo es considerado como parte de la cultura chilena, se encubre en frases como “así son las cosas”, pasan a formar parte del “deber ser” de nosotras las mujeres y finalmente, se traduce en muchos costos para nuestro género. El Machismo es mucho más que una actitud o manera de pensar de quienes sostienen que el hombre es por naturaleza superior a la mujer, el Machismo es Violencia contra la mujer,

En general asociamos la Violencia contra la Mujer, con Violencia Intrafamiliar, o con Femicidio, sin embargo, el tema va mucho más allá de la violencia física o psicológica que solemos asociar a este tema y está más presente, es más habitual y la vivimos mucho más de lo que pensamos.

El Machismo mata y lo hace de diversas formas.

Desde los juegos de rol interpretados por los niños durante su infancia (las niñas son princesas, los niños super héroes), pasando categorización de colores, juguetes, juegos, actitudes de niños y niñas, o los nefastos cuentos y películas que siguen estigmatizando a las mujeres como débiles doncellas a la espera de ser“rescatadas” por un valiente macho, hasta el “yo le plancho la camisa al niño”,nuestra cultura está constantemente bombardeada por patrones mentales sobre el “deber ser” de una mujer teñidos por el Machismo.

Una sociedad en la cual aún se avala la idea de “sexo débil”, en que la mujer sigue siendo sinónimo de madre, de familia (Lat. Famulus: Esclavo Doméstico), siguen usándose expresiones como “la señora de…” la “viuda de…”, seguimos siendo relegadas a las labores domésticas, aun cuando nos desarrollemos profesionalmente. Seguimos siendo asociadas a ciertas profesiones y áreas laborales. Seguimos ganando menos por las mismas tareas desarrolladas por los hombres. Nos “castigan” con planes de salud de altos costos y pensiones de vejez inferiores sólo por el hecho de ser mujer. Donde somos el 51% de la población y el 52% del electorado, pero solo el 13% del Congreso, el 12% de los alcaldes y el 22% de los concejales.

Vivimos en un país en donde el machismo es “normal” y se siguen fomentando estos estereotipos sesgados.

Engels en 1884, cuando plantea el nacimiento de la propiedad privada, alude también la primera derrota histórica de la mujer, pues no es sólo una escisión de la sociedad en clases sociales antagónicas sino también en cuanto a hombre y mujer, pues al nacer el patriarcado (sistema ideológico económico y social), que consiste en la supremacía del hombre institucionalizada, nace también el Machismo.

Vivimos en este esquema patriarcal, desigual, en donde se supone a la mujer como patrimonio activo del hombre, y ante esto, no podemos sino vivir en una sociedad inequitativa para con las mujeres.

El machismo es una aberración social normalizada por los sistemas económicos sobre los cuales está sustentada nuestra sociedad, por lo cual, los cambios, pese a ser necesarios, probablemente tomen años, sin embargo es necesario comenzar por visibilizarla y de esa manera iniciar el camino a su desnaturalización.

La violencia contra la mujer no es sólo femicidio y afortunadamente, hoy se está creando conciencia de aquello. Hay distintos tipos de violencia hacia la mujer en Chile, es hora de que la veamos y comencemos a actuar para erradicarla.

Una lucha feminista o antimachista, no puede sólo limitarse a la promoción de una transformación cultural en las personas y de cómo estas conciben al hombre y la mujer sino además es necesario realizar transformaciones radicales en los procesos políticos y económicos que nos rodean, pues de transformarse la forma y no el fondo, este cambio estará destinado al fracaso.

*Flavia Vera es comunicadora social y estudiante de Psicología de la UAC

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