Opinión: “Está en nuestras manos”

patricia boffa casasPor Patricia Boffa
Como una avalancha. Así ha sido el fenómeno que se ha producido en nuestro país tras la serie de acusaciones e investigaciones por delitos tributarios en donde los principales implicados –algunos presuntos, otros no tanto- son personeros políticos que han ostentado importantes cargos en el gobierno, en el parlamento, así como también en municipios y servicios públicos.

Y es lógico entonces decepcionarse. Cómo no hacerlo, si nos encontramos con figuras que proyectan una conducta intachable y que nos hablan del servicio público como una premisa de vida; pero que en la práctica han logrado verdaderas fortunas como resultado de acciones reñidas con la ley.

Así es como nuestros políticos terminan echando a perder la política, lo que no solo es lamentable, porque se da por hecho que la política es mala, sino también porque política se vincula con procesos eleccionarios que dan vida y sustentan nuestra democracia.

Y es aquí donde nos encontramos: con ciudadanos que teniendo la oportunidad de hacer cambios reales en nuestro país, que no son obligados ni castigados por no acudir a las urnas, se niegan a hacerlo porque “no están ni ahí con los políticos”, lo que en definitiva corrobora una realidad tan penosa como compleja: dejamos de creer. No confiamos y como no confiamos, no respaldamos ni avalamos.

Muchos dirán que este es un discurso trasnochado. Pero aun así, no deja de ser cierto cuando señalamos que la indiferencia, como resultado de la desconfianza, impide que podamos avanzar en la generación de cambios reales.

Queremos figuras nuevas, pero no las respaldamos, no solo en las urnas, sino que en el trabajo que realizan.

Lo que es peor, muchas de esas figuras que despiertan desconfianza, siguen siendo reelectas, no sé si por la sonrisa, el abrazo o la frase bonita que logran superar, con creces al parecer, las estafas, los delitos tributarios y en definitiva el doble estándar.

Sería bueno entonces reflexionar más acerca de por qué somos lo que somos o por qué estamos como estamos. Si llegamos a la raíz, podremos darnos cuenta que está en nuestras manos darle la vuelta, quizás partir de fojas cero, quizás visualizar nuevos caminos y rostros, pero ante todo buscando la consecuencia por sobre los bonitos discursos o las sonrisas perfectas.

Está en nuestras manos, o tal vez, está en la decisión de acudir a votar y emitir el sufragio.

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